La Ciudad

Situada en la parte baja, la ciudad, o parte civil, inicialmente fue prevista por Vauban para acoger a vendedores, burgueses, artesanos, gente de oficio y un acuartelamiento.

 

Las defensas de la ciudad (murallas, bastiones y medias lunas) fueron construidos al mismo tiempo que la Ciudadela. Sin embargo, la urbanización intramuros, las casas de vivienda se edificaron cincuenta años después de la inauguración del sitio.


Al Sur, la Puerta de Francia con su puente levadizo es el acceso único a Mont-Louis. El puesto de concesión (antiguo impuesto sobre la importación de mercancias) instalado sobre una de las medias lunas controlaba la entrada del portal de la ciudad. 

 

Perforado en la muralla, este pasaje en túnel fue tranquilizado por un puente levadizo, hoy desaparecido, tres puertas, una grada y dos salas de vigilencia.

Como su vecina militar, la ciudad es ceñida por murallas y flanqueada por tres bastiones: el de la Perche, el de San Pedro (rebautizado bastión Gilles) et el de la Têt. Un foso seco acaba de cercar las murallas llenas de varios metros de espesor.

 

De parte a parte, enganchadas en la cumbre de las murallas, unas atalayas (pequeñas torres de ángulo) permiten aceder en todas las direcciones.


Este sistema de fortificación militar permitió a la ciudad de Mont-Louis jamás ser asediada. La única efectiva amenaza engendró una batalla a unos 3 km de la ciudad, al Col de la Perche, en 1793 cuando la tentativa española fue rechazada antes de haber llevado el asalto.

 

Ahora una señalización patrimonial permite deambular en las calles al descubrimiento de la historia y de arquitectura de la ciudad.